¿Cómo hacer una BUENA felación? ¡Te lo contamos!

Para aquellos a quienes les gusta saber el origen de lo que practican, la palabra felación proviene del latín fellatio, que a su vez viene de fellare, que significa chupar. Esta modalidad, relacionada con el sexo oral y practicada desde el origen de la humanidad, consiste básicamente en usar la boca, los labios y la lengua para chupar, lamer y succionar el pene, con especial atención al glande y al frenillo, que son las zonas del sexo masculino con más sensibilidad.

Vamos, que una felación es lo que se conoce popularmente como mamada o chupada y es una de las prácticas sexuales que más gustan a los hombres. De hecho me atrevería a decir que son muy pocos los que podrían resistirse a que les hagan una buena felación.

 

 

Pero justamente ahí es donde radica el quid de la cuestión. ¿Eres realmente BUENA (o bueno en el caso de ser gay) haciendo mamadas? Si no tienes muchísima confianza en tu pareja es muy difícil que alguien te diga que lo haces mal. Es más, aún y teniéndola es muy improbable que confiese lo mal@ que eres. Por el contrario, si consigues controlar la técnica y eres buen@ haciéndolo tendrás el poder de la situación, sabrás cómo ofrecerle un buen premio a tu pareja y seguro que serás elevad@ a la categoría de héroe.

 

Ofrecer una buena felación no es lo mismo que ofrecer una simple felación. Aunque en ambos casos se considera un acto íntimo de generosidad incalculable, la calidad es lo que marca la diferencia. Piensa además que comerle bien el pene a un hombre puede ser también para ti uno de los mayores placeres de la vida, igualable en muchos casos  a lo que puede ser el sexo vaginal y/o anal. Piensa pues que tú también puedes disfrutar, y mucho, proporcionando placer con tu boca. Existen estudios que afirman que practicar una buena felación aporta emociones positivas y te hace más feliz. Eso es aplicable también al cunnilingus, pero de ello hablaremos en otra ocasión.

 

 

Centrándonos en el tema, hoy vamos a hablar de cómo hacer una buena mamada y cómo conseguir que ambos disfrutéis de momentos muy placenteros. En caso de duda, recuerda que siempre puedes preguntarle a él qué es lo que más le gusta.

 

  • CONCENTRACIÓN. Lo primero que debes hacer es centrarte al 100% en lo que estás haciendo. No pongas cara de “me-toca-hacerlo-y-es-un-puro-trámite”, no hay nada peor para un hombre que ver cómo su pareja está ahí haciendo lo que hace simplemente porqué toca. Entrégate totalmente y deja de lado cualquier otro pensamiento.

  • RITMO, CADENCIA. Es importante empezar suave pero de forma rítmica, manteniendo cierta continuidad en los movimientos. De esta forma conseguirás que él vaya aumentando la excitación. A medida que aumente su respiración y/o gemidos, tú puedes aumentar el ritmo.

  • DISFRÚTALO. Te estás entregando totalmente a él y lo está pasando genial. Demuéstrale entonces que tú también lo disfrutas teniéndolo en su boca. Saboréalo, empápalo de tu saliva, succiónalo, chúpalo de arriba a abajo, de abajo a arriba, disfruta su glande, lame su frenillo, realiza acrobacias con tu lengua moviéndola realizando círculos, de forma descontrolada… En definitiva, devora a tu hombre. Es una cuestión de actitud y dedicación. Pásalo genial y repercutirá en él. Ah, ¡y cuidado con tus dientes! No hay nada peor que un encuentro inesperado con tu dentadura. Eso hará que todo el erotismo de la situación se desvanezca en pocos segundos.

  • ACTÚA SEGÚN SUS REACCIONES. No vayas sólo a lo tuyo, fíjate en sus reacciones: cómo se mueve, lo que dice, sus gemidos, su cara... Sí, sí, mírale mientras lo haces, le encantará ver como te gusta deleitarte con el placer que le proporcionas. Cualquier detalle es bueno para interpretar qué es lo que más le vuelve loco.

  • USA TUS MANOS. Tus manos juegan un papel fundamental y pueden marcar la diferencia. Mientras una se dedica a acariciar su pene, la otra puede hacerlo analmente, apretar sus testículos, tocarle el abdomen, acariciar sus piernas… Utiliza todas tus armas para que el momento sea inolvidable.

  • EL FINAL. Juega con ese momento y haz que sufra para terminar. No dejes que el juego acabe pronto. Cuanto más dure, mayor será el orgasmo. Prepárate para que te riegue de felicidad. Este momento puedes vivirlo de muchas formas diferentes, sorpréndelo cada vez de una forma distinta. Puedes hacer que termine en tu boca, en la cara, en tus pechos o en cualquier otro lugar de tu cuerpo o el suyo. Añade erotismo a este momento y conseguirás que el final sea muy pero que muy especial. Ah, y no olvides que una buena felación no acaba en el momento del orgasmo. Juega con él y con su semen un rato, así conseguirás que el placer se alargue todavía más.

 


Por último, ten en cuenta que cualquier momento es bueno para dar y recibir una buena mamada. No importa dónde estéis. Sorpréndele en el lugar menos esperado y regálale un fantástico orgasmo. El efecto sorpresa hará la mitad del trabajo.

Lisa Rose 13 octubre 2014 1 etiquetas (mostrar)

Comentarios

pedro

pedro dijo:

jajaja! Muy bueno!!! En cuanto mi jefe se largue lo imprimo y se lo dejo a mi chica encima de la almohada. Con lo que le gusta leer antes de acostarse… :-)

cARLA

cARLA dijo:

Es cierto, a veces lo hacemos como por rutina. Está bien reflexionar sobre el tema. Como en todo, podemos mejorar y ser mejores amantes. Esta noche practicaremos, ¡qué remedio! Saludos

Enrique

Enrique dijo:

¡Lo acabo de compartir! Mujeres del mundo, ¡tomad nota! Muy buenos tips

Elvira

Elvira dijo:

Joder, qué caliente me he puesto yo ahora y estoy en la oficina!!!!!!! :-( Esta noche mi marido tiene premio!!!!!!!! Y luego espero que me lo compense con un buen polvo!!!!!!! Paro ya o me voy al baño a tocarme!!!!!!! jijijijijiji

Alejandro (Sevilla)

Alejandro (Sevilla) dijo:

Pues si para un hombre nada mejor que una buena mamada. Algunas lo hacen muy bien pero otras son malas malas.

carla

carla dijo:

Es una experiencia muy placentera. Y de acuerdo me he calentado también

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