¡Tierra trágame! Las mejores anécdotas sexuales de mujeres (Volumen 1)

La cama es lugar de mil y una anécdotas que las mujeres no dudan en contar en reuniones de amigas o incluso en blogs y foros, compartiendo sus experiencias con el mundo entero.

Iniciamos una recopilación de las mejores anécdotas sexuales de mujeres, momentos en los que querrían desaparecer o dar marcha atrás para que nunca hubieran ocurrido. Hoy os dejamos el volumen 1, iremos publicando nuevas anécdotas periódicamente. Esperamos que os gusten.

 

 

  • De noche todos los gatos son pardos. Le pasó a Sara de 21 años, una estudiante universitaria de arquitectura. “Estaba en casa, un poco deprimida, sin ganas de fiesta, y me llamaron unas amigas para salir. Pensé que me iría bien despejarme un poco, así que accedí. Era la típica noche que bebes sin mucho control, esperando que las penas desaparezcan. Cuando ya estaba bastante bebida decidí que necesitaba un poco de calor, así que me acerqué a un grupo de chicos y me dejé seducir. Al cabo de un rato estaba en casa del chico en cuestión pero la borrachera empezaba a desaparecer. Al entrar en un estado de consciencia, me di cuenta que el tío era un completo adefesio pero ya era demasiado tarde. Me entregué al placer cerrando los ojos y pensando en otros chicos. Lo cierto es que en cierta manera disfruté, pero no era lo que andaba buscando”.
  • Un buen trozo de carne. Eso es lo que pensó María de 34 años, una recepcionista de un edificio de oficinas, cuando el chico más guapo la invitó a cenar. “No me lo podía creer, lo tenía para mi sola. La noche avanzó como era de esperar. Fuimos a cenar a un restaurante, luego a tomar una copa y terminamos en mi casa entregados el uno al otro. Al acabar me acerqué al baño y me miré en el espejo. Y, ¿ qué era eso? Tenía un enorme trozo de carne entre los dientes. ¡Qué vergüenza! Seguro que entre tantas miradas y risas, el chico pasó la noche evitando mi medio bistec entre dientes”.
  • Micromachín. “Es la situación más embarazosa por la que he pasado”, confiesa Elena de 31 años, bombera de profesión. “Empecé a salir con un compañero de trabajo, un chico guapo y fuerte, el típico bombero por el que todas van locas. Al tratarse de un compañero, las cosas iban lentas, sin prisas. Empezamos quedando para tomar algo, saliendo a cenar, de fiesta con varios compañeros más… Hasta que un día decidimos terminar la noche en su casa. Nos empezamos a calentar y a quitar la ropa el uno al otro, hasta que dejó al descubierto el pene más pequeño que he visto en mi vida. Lo pasé muy mal intentando evitar que se me notara la decepción. Tuvimos sexo pero la verdad es que yo no noté prácticamente nada. Él sí terminó, por cierto antes de lo esperado. Al día siguiente le dije que no estaba preparada para iniciar una relación. Lo cierto es que no estaba preparada para tener una relación con un hombre con un pene tan pequeño”.
  • Ups, ¡perdón! Así intentó salir del apuro Amanda, una estudiante de 18 años, ante lo que era evidente. “Llevaba todo el año detrás del chico que me gustaba. Lo hacía casi todo por él, hasta empecé a hacer deporte, a correr, para encontrármelo en carreras populares, entrenando por ahí… Por fin me hizo caso y una noche nos enrollamos en una discoteca. Luego salimos y nos fuimos a su coche donde continuamos liándonos hasta que lo hicimos. Al terminar quise salir de encima de él y se me escapó un ruido inconfundible. Lo peor fue que tuvimos que abrir las ventanillas del coche porqué el ambiente era irrespirable. Él se rió mucho pero yo lo pasé fatal”.
  • Para pieles delicadas. “Menuda cara se nos quedó a los dos”. Así lo asegura Sandra de 22 años, una estudiante de fisioterapia que cuenta lo que le pasó una calurosa mañana de verano. “Un día estaba en casa de mi novio y empezamos a jugar en el jardín. Mi chico terminó en una planta cercana a la entrada de su casa. Al cabo de poco llegaron sus padres, por suerte no nos pillaron… La mala suerte quiso que vieran el característico líquido blanquecino y nos preguntaron qué era. Los dos empezamos a tartamudear, hasta que mi novio explicó que era crema solar que se nos había desparramado sin querer. ¡Imaginaros la cara de sorpresa y horror que pusimos al ver que su madre lo recogió con la mano y se lo extendió por  la cara!”

Lisa Rose 11 marzo 2015 2 etiquetas (mostrar)

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