“Mi primera experiencia lésbica gracias a un huevo vibrador” – Lara, 23 años

Quiero contarte cómo acabé teniendo mi primera experiencia sexual lésbica después de comprarme un huevo vibrador con una compañera de trabajo. ¿Puedo considerarme lesbiana?

 

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Nuestra amiga Lara nos manda un email bastante extenso y ¡muy picante! en el que se cuestiona si es lesbiana. Aquí lo tenéis, con su permiso lo publicamos y luego lo comento:

Hola Lisa,

En primer lugar déjame felicitarte por el consultorio, creo que es muy interesante tener un canal abierto con alguien que pueda responder dudas sexuales. Así que aprovecho la oportunidad, quiero contarte cómo acabé teniendo mi primera experiencia sexual lésbica después de comprarme un huevo vibrador con una compañera de trabajo.

La semana pasada me pasó algo excepcional. Aunque siempre me han gustado los chicos, acabé en la cama con una compañera de la oficina, Melisa. No es que me preocupe, me sienta culpable ni nada de eso, pero ahora no sé si eso me convierte en lesbiana.

El miércoles pasado, antes de terminar la jornada, aprovechando que el jefe ya no estaba, entramos en Sensualove desde mi ordenador y nos compramos dos huevos vibradores. La experiencia de comprarlo juntas ya me excitó y ahora sé que a ella también, pero ninguna de las dos dijo nada, supongo que por vergüenza.

Al día siguiente recibimos el pedido en la misma oficina. Tras unas risas, decidimos ir al lavabo por separado y ponérnoslo para probar qué tal era. Tengo que confesar que soy de muy fácil orgasmo. A los 10 minutos ya había tenido dos, la excitación era tal que no podía concentrarme en nada de lo que hacía. Además tenía enfrente a Melisa y su cara era un mapa. Pensar que nos estábamos masturbando las dos “juntas” me tenía loquísima.

Lo que pasó luego fue ya la bomba. Resulta que descubrimos que un sólo mando activaba ambos huevos vibradores. Al darme cuenta, cuando nadie miraba, levanté la mano con mi mando en ella y lo pulsé varias veces hasta que el huevo se activó en su máxima potencia. La cara de pervertida que puso Melisa es del todo indescriptible. En menos de un minuto pude comprobar cómo se sacudía al tener un delicioso orgasmo. Pocos segundos después lo tuve yo y no dudé en hacerlo evidente para que ella también pudiera notarlo.

Las dos últimas horas de la jornada fueron muy calientes. Yo perdí la cuenta pero creo que tuve más de 10 orgasmos. No sólo mis braguitas sino también los pantalones estaban mojadísimos. Suerte que llevaba un jersey y pude atarlo a la cintura para disimular. Lo mejor era el intercambio de miradas lascivas.

Al terminar el día, nos fuimos las dos juntas. Al bajar las escaleras, sin dudarlo lo más mínimo, le pregunté si quería ir a mi casa. La respuesta llegó al instante: “¡donde sea pero ya!”.

El resto te lo puedes imaginar, al principio entre la vergüenza y la torpeza de dos novatas, fue un poco raro. Pero luego nos apañamos muy pero que muy bien y la experiencia fue magnífica.

Creo que volvería a repetirlo, supongo que el tiempo lo dirá. Lo que me pregunto ahora es si el hecho de sentirme atraída por otra mujer y haber compartido cama con ella hace que pueda considerarme lesbiana.

P.D. : Tengo que reconocer que me he mojado al escribir este email y que cuesta mucho teclear con una sola mano… 

Gracias!

Lara

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